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El gran desafío de la electromovilidad en Latinoamérica: ¿Cómo gestionará las baterías de los vehículos?

04-04-2023

El aumento de vehículos eléctricos plantea un desafío que ya está generando preocupación en Latinoamérica y, por ende, ya están enfocando sus políticas en la gestión eficaz del reciclaje de los residuos de sus baterías.

 

Dado ese contexto, algunos países de la región ya han implementado medidas en este sentido, reconociendo la importancia de gestionar adecuadamente los residuos de las baterías para garantizar un desarrollo sostenible a largo plazo.

 

Costa Rica es uno de los países que presenta mayores avances, ya que creó una hoja de ruta para la gestión eficiente de las baterías de vehículos eléctricos, con el objetivo de elaborar un plan de reducción y control de pérdidas técnicas y no técnicas. Asimismo, identifica tres opciones para la gestión de residuos: valorización mediante la reutilizaciónreciclaje directo o exportación

 

Por otro lado, se establecen metas a corto, mediano y largo plazo, como gestionar el 60% de los residuos de baterías de litio para 2030, priorizando la reutilización y actualizando el marco regulatorio nacional. Las primeras intenciones de prácticas regulatorias del país tuvieron buenos resultados. El pasado diciembre, FORTECH, inauguró en Costa Rica la primera planta de reciclaje de baterías para vehículos eléctricos en Centroamérica con una capacidad de procesar 1.000 toneladas anuales, lo que equivale a aproximadamente 2.000 baterías de autos eléctricos.

 

Si bien, Chile aún no cuenta con una ley específica para el reciclaje de baterías de transporte eléctrico, es un tópico abordado en la Estrategia Nacional de Electromovilidad en el punto referido a Economía Circular y Transformación, en el que detalla que la normativa a desarrollar considerará los principios que contempla la ley sobre la gradualidad y la jerarquía en el manejo de residuos, que tiene como primera opción la prevención, luego la reutilización, posteriormente la valorización y, como última, la eliminación.

 

Esto derivará en establecer incentivos asociados a la reutilización, que en este caso implicaría que las baterías extraídas de distintos medios de transporte puedan ser utilizadas con otros fines, generando un mercado formal y establecido. En relación con ello, la Agencia de Sostenibilidad Energética (AgenciaSE) publicó la licitación “Antecedentes para la elaboración de análisis económico y social de metas de recolección y valorización para el producto prioritario “Baterías de ion litio” contenido en la ley 20.920 -Ley REP- y promoción de la electromovilidad en regiones del país”.

Respecto de Colombia, también se ha comenzado a considerar la importancia de regular el uso y disposición de baterías eléctricas. La Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME), publicada en 2021, establece que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) deberá definir los lineamientos y propuestas de normativas necesarias para el desecho de vehículos eléctricos y sus componentes, incluyendo las baterías pero aún no hay regulaciones vigentes específicas.

 

Bogotá promueve un modelo de economía circular de baterías eléctricas, y que julio de 2023, Bogotá publicó la Política Pública de Movilidad Motorizada de Cero y Bajas Emisiones, que contempla la brecha de tiempo comprendida entre 2023 y 2040. Uno de sus principales pilares busca promover un modelo de economía circular de baterías eléctricas. 

El propósito asociado a este factor estratégico es contar con un modelo que involucre la innovación tecnológica, colaboración entre actores y la creación de nuevos modelos de negocio. 

 

Al igual que los países mencionados anteriormente, México también tiene la intención de establecer una normativa que promueva el reciclaje de baterías eléctricas. Es por eso que creó el anteproyecto de la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica, que fue dado a conocer en junio de 2023 por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), y contempla la regulación de las baterías, así como su reciclaje y posibilidad de segunda vida.

 

Una acción a corto plazo es fomentar, en colaboración con autoridades locales y la industria automotriz, la creación de una Norma Oficial Mexicana que establezca los planes de reutilización, manejo y disposición final. Esta normativa deberá definir lineamientos respecto a su vida útil, procedimientos para su recolección, promover su segundo uso y facilitar el reciclaje de estas.